Los Reyes Magos y Papá Noel. ¿Mentir a los hijos?


Hoy mi hijo mayor me comentó sus sentimientos al saber la verdad sobre los Reyes Magos:
-Se me hundió un mito, no tanto el de la existencia de los Reyes Magos, sino el descubrir que mis padres, a quienes consideraba poco menos que todopoderosos, me pudieran mentir.
-¿Qué edad tenías entonces?
-Unos 8 años -me contestó.
-¿Y le contaste entonces a tu hermano de 3 años, la verdad en ese momento?
-No. La verdad que no.
-Creo recordar que te expliqué que era imposible que los Reyes atendiesen a todos los niños del mundo, pero que eso era una tradición bonita y generosa, que expresaba el amor de los padres a los hijos y el cariño de toda una sociedad por los menores, lo cual pareciste aceptar; te hice ver que podías sentirte orgulloso de saberlo pues eso confirmaba que te estabas haciendo mayor; finalmente te indiqué que era mejor que no desvelases la verdadera identidad de los Reyes a amigos y hermano. - Por último le interrogué sobre su perspectiva actual-: ¿Crees que saber la verdad de los Reyes y la mentira de tus padres te ha dejado algún trauma? ¿ Creíste  que te íbamos a seguir mintiendo?
-Sin duda que no tengo traumas -me comentó-. Acepté mi papel de cómplice. Cómplice algo decepcionado, pero cómplice.


Imagen de melodijeron.com
Tenemos  dilema ético:  ¿Mentir o no mentir? Esa es la cuestión.
 En este caso, y sin que sirva de precedente,  el fin creo que justifica los medios.
 Los niños tienen hasta los 6 años un pensamiento mágico. Esto quiere decir que  confunden realidad con fantasía y los sueños con el mundo real. Por ello creen en los monstruos, en las hadas o el ratón Pérez y hasta juran y perjuran que ellos han visto a los Reyes o al camello o a Papá Noel. En sus juegos llegan a creerse que son Supermán o Messi y que las cosas pueden suceder con sólo desearlas. Pero todo ello constituye una fase necesaria, obligada y positiva de su desarrollo mental. Podrá transformar no solo un palo en una espada sino que el mismo niño se podrá transformar en Anakyn Skywalker con su espada láser. Esta fantasía es beneficiosa, lo hará más creativo, le permitirá jugar sin necesidad de video-juegos o pantallitas que le harían pasivo, y estimula su intelecto.
En cualquier caso, para los reacios a mentir ¿cuál sería la alternativa? Unos hijos resabiados, sin ilusión y "largando" por ahí a sus amigos que los Reyes son los padres. No gracias. La fantasía y la ilusión no deben desaparecer de nuestras vidas y menos  en estos tiempos. Si todos fabulamos con ganar la Lotería cuando hay millones de probabilidades de que esto no ocurra, ¿porqué romper sus ilusiones infantiles e incluso su arquitectura mental antes de tiempo? Ya habrá tiempo de hablarles con franqueza cuando expresen sus dudas.  Con cariño, afecto y ejemplo nos devolverán su confianza y habrán aprendido algo del mundo real que les espera fuera.
imagen de elperiodic.com


 De todas maneras, para gustos se hicieron colores. Cada cuál que haga lo que crea más conveniente. ¡Y que los pequeños sean felices!

Comentarios